Un grupo de estudiantes de la Licenciatura en Educación Popular de la Universidad del Valle, coherentes con nuestro compromiso social y conscientes del rezago tanto educativo como de las condicione extremas de desplazamiento forzado, desempleo, pobreza en las que viven diferentes poblaciones de nuestro país.
Nos dimos cita en casa de un amiga, a quien todos apreciamos en alto grado por su fortaleza y por su confianza en que en nuestras manos está la posibilidad de fomentar un mundo más justo y sobre todo más digno para todos, ella nos convoco y nos animo a promover propuestas alternativas que contribuyeran en la construcción de nación, de un proyecto social a partir de la formación de redes solidarias, donde todos aportaramos desde nuestras capacidades para el bien común.
Es así como en nuestro camino surgió la posibilidad de apoyar una fundación de un Sacerdote altamente humanista que desde un principio creyó en nosotros y nos alentó a edificar una propuesta que les pudiera brindar a otras personas nuestros saberes y experiencias.
En esta medida pensamos en la Educación como uno de los caminos que contribuyen a que un mundo más justo sea posible. Por iniciativa de todos decidimos tomar este sendero.
Después de confrontarnos, de desencontrarnos y encontrarnos, uno de los compañeros tomo la iniciativa de comenzar con el programa de alfabetización y desde ese instante nos hemos venido pensando un Programa Educativo que permita fortalecer la familia y la comunidad a través de este proceso de alfabetización y de educación para jóvenes y adultos de escasos recursos del municipio de Jamundí, el cual inicio a desarrollarse el 16 de agosto de 2008, en la Caseta comunal del portal de Jamundí.
Con el propósito de animar a la gente e invitar a que conocieran el mundo de las letras, de los números, de la lectura, que conocieran otros mundos a través de la palabra escrita, de la palabra oral y del encuentro de un dialogo cultural, han ido llegando personas que no saben leer ni escribir o quienes han abandonado sus estudios porque sus ingresos económicos no les permiten continuar.
Estos jovenes, adultos y adultos mayores que participan han creído en nuestra propuesta y ven en ella una posibilidad de construir un proyecto de vida que mejore sus condiciones educativas, socio-culturales y económicas, una propuesta que promueve el encuentro con diferentes personas que poseen un saber y una experiencia que compartir, generando vínculos y construyendo de esta forma redes solidarias.
Para nosotras/os este proceso es una labor ardua que día tras día lo vemos crecer y solidificarse; aunque no contamos con recursos económicos suficientes que permitan beneficiar a más personas que carecen de las necesidades básicas como la alimentación, la salud, la educación, la vivienda, etc. Sabemos que es necesario seguir persistiendo y tocar muchas puertas amigas que deseen apoyar nuestra labor.
A pesar de lo difícil que puede ser, hay un estímulo diario que nos impulsa a no desfallecer y es la respuesta y el cariño que hemos encontrado en la gente, su gran interés y respaldo nos motiva a continuar gestionado para que más personas se vinculen al proceso y este pueda extenderse en el tiempo.
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